Bodas |  Ceremonia Civil |  Ceremonia Religiosa |  Testimonios | 
                                     

"Eventos JFK nos encontró un Juez de Paz para organizarnos una ceremonía civil real esta   fue verdaderamente bonita, además nos consiguieron regalos para nuestros invitados"

Tomás Vázquez  y Ma.Angeles Quintero

Finca El Bancón de la Alcarria, 21 de mayo de 2005        


"Queríamos romper moldes con nuestra boda, hacerla a nuestra medida.              Eventos JFK nos puso todas las facilidades y nos asesoró muy convenientemente. Yo trabajo en eventos y para mi el poder desconectar totalmente y disfrutar de la fiesta fue el mejor regalo. Todo salió perfecto, muchos invitados nos han dicho que fue la mejor boda de su vida... Y nosotros nos divertimos muchísimo viendo que todo el mundo estaba feliz. Fue una fiesta inolvidable.”

Isaac Diego y Smara Iglesia 

Monasterio de Lupiana, 6 de agosto de 2005


En primer lugar quería agradecerte la seguridad que nos transmitiste desde el primer día con todas tus gestiones, la alegría de saber que por fin encontrábamos a alguien que nos entendía, y que estaba abierto a nuestras propuestas. Nosotros teníamos las ideas muy claras sobre cómo queríamos celebrar nuestra boda y no queríamos que nadie nos impusiera nada, porque no somos muy tradicionales. Ha sido una alegría poder contar no con un organizador de bodas al uso sino con un amigo con el que se trabaja bien y que realmente piensa en lo mejor para los novios, que nos proponía las mejores ideas con los argumentos correctos y sin ninguna presión, con soluciones para todo y en cualquier momento, con muchísima profesionalidad y sobretodo con honestidad y con muchísima gracia. Muchísimas gracias por hacer realidad la boda que habíamos soñado. Chapó.

                        

                                Ana y Miguel     

                                Monasterio de Lupiana, 29 de julio de 2005


“Uno de los mejores regalos de aquel día fue la tranquilidad de comprobar que  Eventos JFK se encargaba de organizar todo a lo que nosotros no podíamos llegar. Desde ayudar a los invitados a aparcar sus coches, hasta procurar que todos nos ajustásemos a horarios de cóctel, cena y vals, sin olvidar que se hicieron cargo de los obligados imprevistos y de la coordinación de autobuses en la despedida. Nos permitieron disfrutar de nuestros invitados más allegados, quienes no se perdieron  un minuto de la fiesta porque ya había alguien de confianza encargándose del duro trabajo”

Patricia de Eusebio y Alfonso Albarrán 

Monasterio de Lupiana, 18 de junio de 2005